Bogotá 18 de junio de 2019.  Entre las obras más representativas se destaca la nueva sede del Hospital de la Vega con una inversión de $15 mil millones; el servicio que se garantiza a partir del 8 de noviembre en las modernas instalaciones del Hospital Regional de Zipaquirá con un costo de $100 mil millones; la construcción del acueducto de La Mesa-Anapoima para el 2.020 luego de las falsas promesas y un acto de corrupción cuyo costo asciende a $33 mil millones.

De igual manera, se enfatiza en la importancia del regreso del turismo a Nemocón con la construcción de 25 metros del Pontón Férro, así como la terminación del Centro deportivo en Guatavita y un salón de cómputo en San Francisco que completaban 16 y 18 años respectivamente, obras que suman $1.121 millones y que decir de la terminación del Coliseo Cubierto de Bojacá con un costo de $6.000 millones.

La revelación fue hecha hoy por el Contralor departamental, Ricardo López Arévalo durante la audiencia de rendición de cuentas vigencia 2016-2019. “Por primera vez se identificaron 220 obras inconclusas con un costo de $392 mil millones y en solo tres años y medio, el control fiscal garantizó que 123 presten servicio por valor de $242.565 millones en sectores tales como: deportes y parques, 23; en salud, 7; en educación y obras varias, 51; vías y urbanismo, 12, y vivienda, 10.

En este proceso de “extinción de elefantes blancos” en Cundinamarca, las provincias de Almeidas y Bajo Magdalena se destacan por la terminación y puesta en servicio de las obras inconclusas. Al mismo tiempo se registra un preocupante rezago en las provincias de Rionegro, Oriente, Medina y Sumapaz.

El contralor departamental, hizo un llamado a que se continúe con el programa, “no más obras inconclusas sin responsable fiscal”, para evitar que se repitan situaciones como las encontradas en 2016, donde no se pudieron iniciar procesos debido a que la acción había prescrito y caducado, como con el vergonzante contrato para la construcción del acueducto La Mesa-Anapoima, por 33 mil millones; el embalse de Pulí, por $2.451 millones, y la construcción del centro deportivo de Cota, por valor de $6.202 millones.

Para consolidar este objetivo, la Contraloría, también realizó un exhaustivo seguimiento a través de mesas de trabajo a la contratación de las actuales administraciones, evidenciando un reporte de ejecución en cada vigencia: 2016 (100%), 2017 (81%) y en 2018 (95%).

Lo que contrasta con la gestión de las Empresas Públicas de Cundinamarca EPC, donde el resultado de este ejercicio de vigilancia registró bajos índices de ejecución que serán motivo de seguimiento, a través de los Planes de Mejoramiento presentados por la misma entidad.

Al refirmar el lema: “quien hace las cosas bien deja huella y quien no, prefiere borrarla”, el jefe del ente de control hizo público el reconocimiento al cumplimiento de la gestión de los alcaldes de Bojacá, La Vega, San Francisco, Villeta, Anapoima, La Mesa, Fusagasugá y Sibaté que sacaron “los elefantes blancos” de sus municipios con esfuerzo económico; la antigüedad de las obras inconclusas reportadas que concluyeron y dieron al servicio; el valor de las mismas y el beneficio económico para las comunidades.

Nuestra huella es visible.